Desayuno con pescado fresco y jugo de caña en All Saints
La cocina de All Saints se disfruta mejor en el muelle de Fish Bay o en las calles cercanas al ferri, no en los grandes hoteles.
Al llegar al muelle de All Saints, el olor a brisa salina se mezcla con el humo ligero de las freidoras. Es aquí, no en los restaurantes de playa, donde se come la auténtica Antigüa. La gastronomía local gira en torno a lo que el mar deja en la orilla y lo que crece en las parcelas aledañas.
Fish Bay: el epicentro del pescado
En la bahía de Fish Bay, a pocos minutos en coche o a pie desde el centro administrativo, los pescadores venden su captura directamente a las cocineras. El plato insignia es el gritted fish, pescado entero frito con una ligera capa de harina, que se sirve crujiente. Lo ideal es pedirlo con mac and cheese local, una versión más húmeda y con menos queso que la estadounidense. Los establecimientos suelen abrir temprano, alrededor de las siete, y cierran al mediodía, así que llega antes de que el sol suba.
El barrio del ferri: sabores dulces y callejeros
A un corto trayecto hacia el terminal interinsular, la oferta cambia. Aquí dominan los puestos de comida callejera y las pequeñas panaderías. Prueba el juju, un caldo espeso de pollo, cerdo y verduras que se toma con pan de masa o fufu. Es un plato de comida rápida local, barato y contundente. También encontrarás jugos de caña de azúcar recién exprimidos, una bebida refrescante y azucarada que se vende en vasos pequeños. Los precios son muy accesibles, mucho menos que en las zonas turísticas de la costa oeste.
Dónde sentarse
No necesitas una mesa reservada. En Fish Bay, hay mesas improvisadas junto al agua, perfectas para comer aire libre. En el barrio del ferri, los locales prefieren comer de pie o sentarse en bancos largos. La interacción con los vendedores es parte de la experiencia; pregunta qué pescaron esa mañana, suelen ser hospitalarios y te indicarán qué está mejor.
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